El Rechazo de Israel

“Por eso os digo que el reino de Dios os será quitado y será dado a una nación que produzca sus frutos”.

De este texto se desprende que Israel según la carne ha sido rechazado sin ningún género de dudas. ¿Cuál ha sido la razón? El Nuevo Testamento es testigo, que Israel como nación, y la gran masa del pueblo rechazó tanto a Cristo así como su mensaje del Reino. Jesús estuvo llamando a un pueblo rebelde que mostró su incredulidad en todo momento:

Romanos 10

21 ” Pero en cuanto a Israel, dice:-Todo el día he extendido mis manos a un pueblo desobediente y rebelde-“.

Durante todo el ministerio de Jesús el se dirigió a sus hermanos. Pero, El no se hacía ilusiones, muy a pesar de lo que piensan los Dispensacionalistas; sabía la respuestas de los <<suyos>>, de los <<hijos del Reino>> según la carne y más aun según las carnales pretensiones que abrigaban.

De antemano no se ocultaba que la nación judía no lo aceptaría en su propósito de establecer un reino de justicia y moralidad, que habría llevado a los judíos a la conquista moral de Roma, como Grecia había conseguido la conquista artística y cultural. Esta providencia, de ningún modo debe suponer que Jesús fuese insensible al rechazo de su pueblo. El dolor que sintió ante su rechazo fue muy vivo, de esto testifican los evangelistas.

Mateo 23

37 ” ¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedreas a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste!”.

Y también en los momentos de profetizar sus juicios se hace patente. Aunque debido al orden cronológico de los evangelios sinópticos se hace casi imposible reconstruir el orden de las etapas del rechazo de Jesús por parte de Israel.

Lucas 19

41 ” Cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella, 42 diciendo: ¡si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. 43 Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén, delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. 44 Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación”.

Así, deliberadamente, Lucas lo sitúa al comienzo de su Evangelio en la ciudad de Nazaret. Podemos leer este pasaje en Lucas 4: 16-30 y también en Marcos 6:1-6 haciendo notar los datos del cumplimiento mesiánico y del rechazo de Israel al principio del ministerio de Jesús. Marcos nos describe el conflicto que condujo al rechazo de los judíos, y nos ha escrito es su Evangelio una palabras que estoy seguro que contienen una velada alusión al final que El sabía iba a venir.

Marcos 2

19 “…Y Jesús les dijo; ¿Acaso pueden ayunar los acompañantes del novio mientras el novio está con ellos? Mientras tienen el novio con ellos, no pueden ayunar. 20 Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán en aquel día”.

Hay muchas razones para este rechazo, y no podemos estudiarlas aquí, para no apartarnos del tema que nos hemos propuesto. Pero, algunos intérpretes señalan, que el conflicto entre Jesús y las autoridades judías gira en torno al Reino que Jesús proclamaba y que dichas autoridades rechazaron, de igual manera rechazaron el llamado de Jesús tanto al arrepentimiento como a la conversión que El y su Reino exigía.

La proclamación del Reino y el llamado de Jesús a la conversión, fueron las características de su ministerio desde sus comienzos. Si nos volcamos en la Historia es comprensible y lógico la oposición de los judíos y que la misma fuera creciendo desde sus orígenes al principio del ministerio de Jesús, que alcanzó después una progresiva intensidad que desembocó el la muerte de Jesús en la cruz.

Podemos ver, un mutuo rechazo, Israel menosprecia el mensaje del Reino; y Jesús, a su vez rechaza a Israel como pueblo de Dios: << por eso os digo que el reino de Dios os será quitado y será dado a una nación que produzca sus frutos>> (Mat.21:43)

De esta manera la relación entre Jesús e Israel queda aclarada. Este rechazo de Israel produciría el juicio del año 70 que profetizó Daniel y que a la vez fue recordado por el Señor en el Sermón de Monte de los Olivos. Desde ese momento Jesús consideró al grupo de sus discípulos como el verdadero Israel, el remanente fiel que continúa la historia del verdadero pueblo de Dios a través de los siglos. De tal manera que podemos hablar de una ruptura entre Jesús e Israel, pero eso sí entendiendo el Israel carnal- como dice Pablo- el que es según la carne-. Pero no entre Jesús y el Israel verdadero, que se prolonga en la vida y misión de los discípulos del Señor. De esta manera los discípulos del Señor, su iglesia, continuamos hacia adelante, hacia el cumplimiento de las promesas inherentes al Reino, caminando hacia la consumación final.

Es más que evidente la misión de Cristo consistió en inaugurar un período del cumplimiento profético, antes de la gran consumación escatológica, El Reino de Dios, se ha introducido en la historia a partir de Jesucristo; de tal manera, que los que recibimos la proclamación del Reino nos consideramos no solamente como el pueblo que por fin heredará el futuro Reino escatológico, sino también como el pueblo del Reino; y si somos el pueblo del Reino en el presente, porque constituimos la Iglesia, esto nos indica que las promesas mesiánicas seguirán cumpliéndose hasta la consumación escatológica en el nuevo Israel, el Israel de Dios como lo llama Pablo, es decir la Iglesia.

Es muy interesante observar que los poderes del siglo venidero, vienen por anticipado, que no hemos gozado aun de la plenitud del Reino; no obstante, estamos dentro del Reino porque formamos parte del mismo; es más lo hemos constituido nosotros. El apóstol Pablo exclamó:

Romanos 11

1 ” Digo entonces: ¿Acaso ha desechado Dios a su pueblo? ¡De ningún modo! Porque yo también soy israelita, descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamin.2 Dios no ha desechado a su pueblo, la cual conoció con anterioridad…”

Desde el principio de su ministerio Cristo se preocupó por sus compatriotas, pues, Mateo 10, Marcos 6 y Lucas 9, nos relata una campaña evangelística, llevada a cabo por sus discípulos, limitada exclusivamente a las << ovejas perdidas de la casa de Israel>>.

Mateo 10

6 ” Sino id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel”

Pero la nota de universalidad se halla siempre presente; incluso es esa misión, ya que ellos tenían que ir también a los gentiles. De esta manera Mateo inserta un pasaje que Marcos sitúa en el sermón profético del Monte de los Olivos (Marcos 13: 9-13). Y que anticipa la misión a los gentiles. Esos enviados de Cristo fueron entregados a las autoridades, a los concilios y a los reyes, por causa del Señor.

Mateo 10

17 ” Pero, cuidaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; 18 y hasta seréis llevados delante de gobernadores y reyes por mi causa, como un testimonio a ellos y a los gentiles”

Marcos 13

9 ” Pero estad alerta; porque os entregarán a los tribunales y seréis azotados en las sinagogas, y compareceréis delate de gobernadores y reyes por mi causa, para testimonio a ellos”

 

Lucas 21:12

12 ” Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles, llevándoos ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre”.

Es aquí, dentro del mismo contexto donde Marcos nos ofrece el dicho del Maestro: << Pero primero el evangelio debe ser predicado a todas las naciones” Mateo incluye una extensión de este versículo de su relato escatológico del Monte de los Olivos: << Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entones vendrá el fin >> (Mateo 24:14).

En el discurso misionero de Mateo incluye una frase cargada de significado para el tema que nos ocupa: << Pero cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque en verdad os digo; no terminaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre >>. Este pensamiento va más allá de la inmediata misión de los discípulos, y contempla su futura proclamación en términos similares a los que nos indica San Juan:

Juan 17

20 ” Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los han de creer en mí por la palabra de ellos,” En todas las generaciones. O sea, Mateo 10:23 intenta decirnos que la misión de los discípulos de Jesús en Israel durará hasta la venida del Hijo del Hombre. Indica que, a pesar de su ceguera, Israel no sido olvidado por su Dios, El nuevo pueblo de Dios o sea- el Israel de Dios la Iglesia) sentirá siempre, a lo largo de los siglos, una constante preocupación por Israel, hasta que el Señor vuelva.

Podemos encontrar otras muestras del interés de Cristo por los judíos, de igual manera que por gentiles por ejemplo:

Mateo 23

39 ” Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis << Bendito el que viene en nombre del Señor >>”. Lo cual demuestra sin lugar a dudas el arrepentimiento de Israel, cuando el Señor vuelva; para hacer juicio sobre las naciones, muchos israelitas se arrepentirán y le darán la bienvenida a su Salvador. Una idea muy similar la encontramos el Lucas, que incluye el sermón del Monte de los Olivos. Después de profetizar la destrucción de Jerusalén y la diáspora del pueblo.

Lucas 21

24 ” Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan”.

Aquí también Cristo anticipa un tiempo intermedio entre la caída de Jerusalén y la parusía, que denomina como final o el cumplimento de ” los tiempos de los gentiles”. En este punto queremos aclarar que no hay unanimidad entre los comentaristas de la Teología del Pacto acerca de una futura restauración literal como nación convertida al Señor. Según algunos comentaristas, este versículo y también Romanos capítulo 11, exigiría una futura posesión de Palestina, y de Jerusalén, por parte de los judíos convertidos, una vez que “los tiempos de los gentiles” hayan terminado, De cualquier manera, estos judíos, este Israel, no tendría nada que ver con la naturaleza, descreída, del moderno Estado de Israel. Israel volverá al Señor en términos de Cristianismo, no de SIONISMO.

Teniendo como resultado para todos los Escritores del Nuevo Testamento, que el pueblo de Dios es en la actualidad es el cuerpo de Cristo o sea la Iglesia, y así será hasta que Cristo vuelva. Aunque Israel fue “olivo silvestre” en un tiempo, en este tiempo los gentiles han pasado a ser miembros del cuerpo de Cristo, ” han sido injertados en lugar de ellas” (Ro.11:17). Y observemos que si las ramas, Israel según la carne, quieren volver a ser pueblo de Dios, tendrán que ser injertadas de nuevo, pues ahora carecen de raíz y de la savia del olivo que fueron antaño; ” Y también ellos, si no permanecen en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. Serán injertados en su propio olivo: (Ro: 23-24).

Tenemos que ser lógicos, no podemos imaginar que en Israel se puedan cumplir las antiguas promesas de los profetas del Antiguo Testamento, en virtud solamente de sus “RITOS RACIALES”, O por el simple hecho de que son hebreos, hijos de Abraham, esto equivale a olvidar toda la enseñaza de Juan el Bautista, de Cristo y de Pablo sobre este particular; eso supone volver a la mentalidad de los fariseos del tiempo de Cristo, regresar a un sionismo totalmente incompatible con el evangelio que es el único capaz de hacer hijos de Abraham de las mismísimas piedras, que rechazan la filiación basada únicamente en motivos de carne y sangre.

Juan 1

11 “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Pero a todos los que lo recibieron les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, 13 que no nacieron de sangre, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios”.

El apóstol Pablo no dice algo muy interesante:

1 Cor. 10

32 ” No seáis motivo de tropiezo ni a judíos, ni a griegos, ni a la Iglesia de Dios”.

Este texto coloca en igualdad a los judíos, los griegos (gentiles) y la Iglesia. Nos preguntamos entones ¿Dónde está las distinciones y diferencias, de los Dispensacionalistas? Es que acaso requería esta clase de versículos de la Biblia:¿ Qué hay programa separados para los gentiles, los judíos y la Iglesia, amén de un arrebatamiento de ésta, y su total ausencia en las tribulaciones finales del mundo, antes de que Cristo venga? ¿Se apoyan en la Biblia todas estas sutilezas pretribulacionistas y Dispensacionalistas? ¿Es qué hay alguna diferencia con los santos de la tribulación y los miembros del Cuerpo de Cristo, es decir, la Iglesia?

Por otro lado, encontramos cosas muy similares entre los pueblos; Por ejemplo:

  • Ambos son un pueblo terreno; 2 Cor. 5:1-4
  • Ambos son pueblos salvados por gracia y por la sangre de Cristo Ef. 1:7; Apo. 7:14
  • Ambos pueblos son mundiales Gal. 3: 8-9; Apo. 7:9
  • Ambos son así mismo celestiales Fil. 3:20; Apo. 7:15
  • Ambos se esfuerzan por guardar y retener los mandamientos de Dios y retener el testimonio de Cristo Jn. 14: 21; Apo. 1:9
  • Ambos son templo del Espíritu Santo Hech. 1:8; 1Cor. 12:3
  • Ambos son llamados santos 1Cor. 6:12; Apo. 13:7
  • Ambos están unidos al Hijo del Hombre Mat. 24: 30; 25:31; Hech.7:56
  • Ambos tienen escrito su nombre en el Libro de la Vida Fil. 4:3; Apoc. 3:5; 13:8; 17:8.

Sí en todo son iguales ¿por qué hablar de dos pueblos? ¿No sería más lógico adoptar la actitud de los interpretes de la Teología del Pacto que contempla a un solo, y único, pueblo de Dios?

 

Por Rev. Ramón Herrera

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