El Sufrimiento

Erwin G. Tieman dijo: Una lectura concienzuda del NT demostrará si ninguna duda que Dios no ha prometido resolver nuestros problemas, ni contestar nuestras preguntas ni acabar con el sufrimiento. Si pudiéramos lograr enfocar de una manera cristiana nuestro sentido de valores, llegaríamos a comprender que la presencia amorosa de Dios en el fuego de la prueba es una bendición mayor que le eliminación de los problemas sin intervención divina.

Tenemos que entender la que omnipotencia de Dios para libarnos del sufrimiento jamás  hay que ponerlo en duda. No existe crisis que no tenga  liberación, ya que la liberación puede venir a través de la vida o de la muerte. Es más, la libertad  del sufrimiento y el dolor depende de Su soberanía. ¿Qué significa esta palabra? Que Dios hará lo que El quiera sujeto únicamente a su carácter. En otras palabras, si parte de Su plan es que cierta persona quede libre de una situación cualquiera, dicha persona será rescatada; si no, Dios tiene otro propósito para la vida de aquella persona, el cual le garantizará mayor gloria para El y punto.

Si el pudo librar a Daniel del foso de los leones, los jóvenes hebreos del horno de fuego, o que Su único hijo, sufra la muerte en la cruz para satisfacer Su justicia Asia lo hará.

Lo que dice la Biblia  acerca del sufrimiento.

No siempre se puede decir que el sufrimiento es por causa del pecado o que indique falta de espiritualidad. Juan 9.1-3 “A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: – Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó él o sus padres?-Ni el pecó, ni sus padres- respondió Jesús-, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida”  (1 Co.4.9-14; 2 Co. 11.22-31)

La fuente  del sufrimiento está relacionada con el pecado, y la maldición de Dios. (Ro. 8,20-23 “…porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una como si estuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos  interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestros cuerpos”. (Gé. 3.14-19; 1Co. 15.55)

El sufrimiento y la maldad ocurren dentro del contexto más amplio de la predestinación de Dios.

(Gé. 50.20) “’ Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese  mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente”  (Job, 1. 12; 2.6). No es la mala suerte.

El sufrimiento es de esperarse a la luz del carácter de Dios. (1 Pe. 4.19) “ Así pues los que sufren según la voluntad de Dios entréguense a su Creador y sigan practicando el bien” (1Co 10.13) “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano…” (Job 23.10, 14)

El sufrimiento indica la vulnerabilidad de nuestro estado presente y la necesidad de redención. (Fi. 3.21)  “El transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.” (2 Co. 5.1-5); 1 Pe. 1.6, 9, 24).

El sufrimiento muestra donde yace nuestra verdadera fuente de esperanza (1Pe.1.6, 13). “Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido deveras pruebas por un tiempo. 13 Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia, tengan dominio propio, pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se rebele” Revelando la intención de nuestros corazones. (Salmos 11.5; 17.1-5) Porque nos obliga a reflexionar, cual es el verdadero significado de la vida.

El sufrimiento nos sirve para aumentar el conocimiento del poder de Dios para sostenernos en victoria. (Salmo 68.19) “Bendito sea el Señor, nuestro Dios y Salvador, que día tras día sobrelleva nuestras cargas” (1 Pe. 5.6 -7)

Dios utiliza el sufrimiento para reafirmarnos, perfeccionarnos, fortalecernos y ayudarnos a  permanecer y crecer en la gracia. (He. 2.10) “En efecto, a fin de llevar a muchos a la gloria,  convenía que Dios, para quien y por medio de quien todo existe, perfeccionara mediante el sufrimiento al autor de la salvación de ellos” (Salmo 66. 8-9; He. 12.10)

El sufrimiento nos enseña humildad, cuando tenemos la mente de Cristo, pues Dios en lo que está interesado es en el carácter cristiano. De tal manera que el mayor bien de la vida cristiana no es la ausencia de dolor, sino el reflejo de Dios en nuestras vidas. (2 Co. 12. 7) “Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes  revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir un mensajero de Satanás para que me atormentara.” (Fi.2. 1-11; Ro.5. 3-4; He. 12. 10; 2 Co. 4. 8-10; Ro. 8. 29)

El sufrimiento permite que la vida de Cristo se manifieste en la vida del creyente, y nos obliga a depender de Dios. (2 Co. 4. 7-11) “Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros. Nos vemos atribulados en todo, pero no  abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. Donde quiera que vanos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para también que su vida se manifieste en todo nuestro cuerpo. Pues a nosotros los que vivimos, siempre se nos entregaba a la muerte por causa de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo mortal”. (2Co. 12. 9;)

Demostramos el amor a Dios cuando experimentamos sufrimientos de una manera voluntaria. (2 Co. 8. 1, 2, 9)  Ahora, hermanos, queremos que se enteren de la gracia que Dios ha dado a las iglesias de Macedonia. En medio de las pruebas más difíciles, su desbordante alegría y su extrema pobreza abundaron en rica generosidad. Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos”.

Del sufrimiento aprendemos la obediencia y el dominio propio. (He.5. 8) “Aunque era hijo mediante el sufrimiento aprendió a obedecer, y consumada su perfección, llego a ser autor de la salvación eterna para todos los que le obedecen. Junto con la paciencia. (Ro.1.1-5).

El sufrimiento es la causa para recibir recompensa. (2.Co. 4.17) “ Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimientos”.( 2Ti. 2.12)

El sufrimiento demuestra una entrega total a Cristo. Y además nos hace depender de la gracia de Dios para sostenernos (2 Co. capitulo 4).

El sufrimiento nos conduce a la unidad, así como a la administración de los dones para el bien de todos los creyentes. (1 Pe. 4. 12) “Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito”. (1Co. 12; Fi. 4. 12-15)…

El sufrimiento es una indicación clara de que podemos resistir tanto la prosperidad como la calamidad por la fe en Cristo. (Job 22. 7-17)

El sufrimiento es lo que une a los creyentes en un propósito común. (Apo. 1. 9) “Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús”.

El sufrimiento es la base para obtener la consolación de Dios. (2 Co. 2. 5-7) “Pues así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así también por medio de El tenemos abundante consuelo. Si sufrimos, es para que ustedes tengan consuelo y salvación; y si somos consolados, es para que ustedes tengan el consuelo que los ayude a soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos. Firme en la esperanza que tenemos en cuanto a ustedes, porque sabemos que así como participan de nuestros sufrimientos, así también participan de nuestro consuelo”

Como resultados del sufrimiento obtenemos discernimiento y conocimiento para entender Sus estatutos. (Salmos 119. 66) “Impárteme conocimiento y buen  juicio, pues yo creo en tus mandamientos”. (Salmos 32)

A Través de sufrimiento, Dios obtiene un espíritu quebrantado lo cual es su deseo. (Salmos 51. 16-17). “Tu no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos; de lo contrario te los ofrecería. El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tu OH Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido”.

El sufrimiento lo que hace es preparar nuestras mentes para la gracia, no sólo en el presente, sino cuando Cristo se manifieste… (1 Pe. 1. 6,13) “Esto es para ustedes motivo de alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia, tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo”. (1 Pe.      2. 5)

El sufrimiento es usado por Dios para humillarnos, de tal manera que pueda exaltarnos a su tiempo. (1 Pe. 5.5-7). “Así mismo, jóvenes, sométanse a los ancianos. Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque << Dios de opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes >>.Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte a su debido tiempo. Depositen en El toda ansiedad, porque El cuida de ustedes” (Y hasta el versículo 11).

El sufrimiento nos da lecciones provechosas para contar nuestros días en la tierra para que podamos presentarnos ante Dios llenos de sabiduría. (Salmos 90. 7- 12) “… Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría”

La piedad cuando va acompañada del sufrimiento produce contentamiento. (1 Ti. 6. 6). “Es cierto que con la verdadera religión (piedad) se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno esta satisfecho (contentamiento) con lo que tiene”.

El sufrimiento de los creyentes es muchas veces necesario, como instrumento para ganar aquellos que ya están elegidos. (2 Ti. 2. 8-10). “No dejes de recordar a Jesucristo, descendiente de David, levantado de entre los muertos. Este es mi evangelio, por el cual sufro al extremo de llevar cadenas como un criminal. Pero la palabra no está encadenada. Así que todo lo soporto por el bien de los elegidos, para que también ellos alcancen la gloriosa y eterna salvación que tenemos en Cristo Jesús””. (2Ti.4.5-6; 2 Co. 1.1-11)

El sufrimiento de los creyentes le sirve de consuelo a aquellos que son débiles en la fe y  los edifica. (He.2.17-18). “Por eso era preciso que en todo se asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Por haber sufrido El mismo las tentaciones, puede socorrer a los que son tentados”. (2Co.1.3-11; 7.6-7)

Es sabido que la justicia no nos libra del sufrimiento, esto es para enseñar que se está librando una gran batalla en el plano superior. Hasta que esa batalla no finalice, Dios permitirá que el sufrimiento continúe. (Fi. 2.7-8). Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor por El lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo”.

Al sufrimiento siempre lo acompañará una  fuente mayor de gracia. (1Co. 10.14) “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, El les dará también una salida a fin de que puedan resistir”. (2Ti. 1. 7-8; 4.16-18; 1Pe. 4.14)

El sufrimiento no produce vergüenza al contrario, nos afirma en quien hemos creído. (1 Ti.1:12) “Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quien he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le confiado”. Este capítulo desde el versículo 3 hasta el capítulo 3 es una exhortación a la fidelidad si importar los sufrimientos.

En una verdad como un templo que cuando entramos en este tema, no encontramos con un principio básico, que establece que sufrimiento que padecemos como seres humanos, no nos es posible comprenderlo dentro del contexto humano o natural, sino que tiene que incluir la parte espiritual. Nos hacemos una pregunta que jamás deberíamos hacernos: ¿Cómo puede un Dios Santo, justo permitir el sufrimiento? Pero es aquí donde no nos debemos rendir ante el misterio sin una dirección. Pues ante la cuestión del sufrimiento, es donde se amenaza a Dios  y a su carácter y sobre todo a su santidad. El apóstol Pablo en su experiencia del capítulo 12 de Segunda a  los Corintios Dios le da la respuesta, “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad” Y como al principio de este estudios reconocemos la Soberanía de Dios. Y, punto.

(Los textos bíblicos son de la Nueva Versión Internacional editada por Editorial Vida)

Por Rev. Ramón Herrera

 

Terminado en 8/28/2003.

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