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El Sufrimiento

Erwin G. Tieman dijo: Una lectura concienzuda del NT demostrará si ninguna duda que Dios no ha prometido resolver nuestros problemas, ni contestar nuestras preguntas ni acabar con el sufrimiento. Si pudiéramos lograr enfocar de una manera cristiana nuestro sentido de valores, llegaríamos a comprender que la presencia amorosa de Dios en el fuego de la prueba es una bendición mayor que le eliminación de los problemas sin intervención divina.

Tenemos que entender la que omnipotencia de Dios para libarnos del sufrimiento jamás  hay que ponerlo en duda. No existe crisis que no tenga  liberación, ya que la liberación puede venir a través de la vida o de la muerte. Es más, la libertad  del sufrimiento y el dolor depende de Su soberanía. ¿Qué significa esta palabra? Que Dios hará lo que El quiera sujeto únicamente a su carácter. En otras palabras, si parte de Su plan es que cierta persona quede libre de una situación cualquiera, dicha persona será rescatada; si no, Dios tiene otro propósito para la vida de aquella persona, el cual le garantizará mayor gloria para El y punto.

Si el pudo librar a Daniel del foso de los leones, los jóvenes hebreos del horno de fuego, o que Su único hijo, sufra la muerte en la cruz para satisfacer Su justicia Asia lo hará.

Lo que dice la Biblia  acerca del sufrimiento.

No siempre se puede decir que el sufrimiento es por causa del pecado o que indique falta de espiritualidad. Juan 9.1-3 “A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: – Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó él o sus padres?-Ni el pecó, ni sus padres- respondió Jesús-, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida”  (1 Co.4.9-14; 2 Co. 11.22-31)

La fuente  del sufrimiento está relacionada con el pecado, y la maldición de Dios. (Ro. 8,20-23 “…porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una como si estuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos  interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestros cuerpos”. (Gé. 3.14-19; 1Co. 15.55)

El sufrimiento y la maldad ocurren dentro del contexto más amplio de la predestinación de Dios.

(Gé. 50.20) “’ Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese  mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente”  (Job, 1. 12; 2.6). No es la mala suerte.

El sufrimiento es de esperarse a la luz del carácter de Dios. (1 Pe. 4.19) “ Así pues los que sufren según la voluntad de Dios entréguense a su Creador y sigan practicando el bien” (1Co 10.13) “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano…” (Job 23.10, 14)

El sufrimiento indica la vulnerabilidad de nuestro estado presente y la necesidad de redención. (Fi. 3.21)  “El transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas.” (2 Co. 5.1-5); 1 Pe. 1.6, 9, 24).

El sufrimiento muestra donde yace nuestra verdadera fuente de esperanza (1Pe.1.6, 13). “Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido deveras pruebas por un tiempo. 13 Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia, tengan dominio propio, pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se rebele” Revelando la intención de nuestros corazones. (Salmos 11.5; 17.1-5) Porque nos obliga a reflexionar, cual es el verdadero significado de la vida.

El sufrimiento nos sirve para aumentar el conocimiento del poder de Dios para sostenernos en victoria. (Salmo 68.19) “Bendito sea el Señor, nuestro Dios y Salvador, que día tras día sobrelleva nuestras cargas” (1 Pe. 5.6 -7)

Dios utiliza el sufrimiento para reafirmarnos, perfeccionarnos, fortalecernos y ayudarnos a  permanecer y crecer en la gracia. (He. 2.10) “En efecto, a fin de llevar a muchos a la gloria,  convenía que Dios, para quien y por medio de quien todo existe, perfeccionara mediante el sufrimiento al autor de la salvación de ellos” (Salmo 66. 8-9; He. 12.10)

El sufrimiento nos enseña humildad, cuando tenemos la mente de Cristo, pues Dios en lo que está interesado es en el carácter cristiano. De tal manera que el mayor bien de la vida cristiana no es la ausencia de dolor, sino el reflejo de Dios en nuestras vidas. (2 Co. 12. 7) “Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes  revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir un mensajero de Satanás para que me atormentara.” (Fi.2. 1-11; Ro.5. 3-4; He. 12. 10; 2 Co. 4. 8-10; Ro. 8. 29)

El sufrimiento permite que la vida de Cristo se manifieste en la vida del creyente, y nos obliga a depender de Dios. (2 Co. 4. 7-11) “Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros. Nos vemos atribulados en todo, pero no  abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. Donde quiera que vanos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para también que su vida se manifieste en todo nuestro cuerpo. Pues a nosotros los que vivimos, siempre se nos entregaba a la muerte por causa de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo mortal”. (2Co. 12. 9;)

Demostramos el amor a Dios cuando experimentamos sufrimientos de una manera voluntaria. (2 Co. 8. 1, 2, 9)  Ahora, hermanos, queremos que se enteren de la gracia que Dios ha dado a las iglesias de Macedonia. En medio de las pruebas más difíciles, su desbordante alegría y su extrema pobreza abundaron en rica generosidad. Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos”.

Del sufrimiento aprendemos la obediencia y el dominio propio. (He.5. 8) “Aunque era hijo mediante el sufrimiento aprendió a obedecer, y consumada su perfección, llego a ser autor de la salvación eterna para todos los que le obedecen. Junto con la paciencia. (Ro.1.1-5).

El sufrimiento es la causa para recibir recompensa. (2.Co. 4.17) “ Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimientos”.( 2Ti. 2.12)

El sufrimiento demuestra una entrega total a Cristo. Y además nos hace depender de la gracia de Dios para sostenernos (2 Co. capitulo 4).

El sufrimiento nos conduce a la unidad, así como a la administración de los dones para el bien de todos los creyentes. (1 Pe. 4. 12) “Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito”. (1Co. 12; Fi. 4. 12-15)…

El sufrimiento es una indicación clara de que podemos resistir tanto la prosperidad como la calamidad por la fe en Cristo. (Job 22. 7-17)

El sufrimiento es lo que une a los creyentes en un propósito común. (Apo. 1. 9) “Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús”.

El sufrimiento es la base para obtener la consolación de Dios. (2 Co. 2. 5-7) “Pues así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así también por medio de El tenemos abundante consuelo. Si sufrimos, es para que ustedes tengan consuelo y salvación; y si somos consolados, es para que ustedes tengan el consuelo que los ayude a soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros padecemos. Firme en la esperanza que tenemos en cuanto a ustedes, porque sabemos que así como participan de nuestros sufrimientos, así también participan de nuestro consuelo”

Como resultados del sufrimiento obtenemos discernimiento y conocimiento para entender Sus estatutos. (Salmos 119. 66) “Impárteme conocimiento y buen  juicio, pues yo creo en tus mandamientos”. (Salmos 32)

A Través de sufrimiento, Dios obtiene un espíritu quebrantado lo cual es su deseo. (Salmos 51. 16-17). “Tu no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos; de lo contrario te los ofrecería. El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tu OH Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido”.

El sufrimiento lo que hace es preparar nuestras mentes para la gracia, no sólo en el presente, sino cuando Cristo se manifieste… (1 Pe. 1. 6,13) “Esto es para ustedes motivo de alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia, tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo”. (1 Pe.      2. 5)

El sufrimiento es usado por Dios para humillarnos, de tal manera que pueda exaltarnos a su tiempo. (1 Pe. 5.5-7). “Así mismo, jóvenes, sométanse a los ancianos. Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque << Dios de opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes >>.Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El os exalte a su debido tiempo. Depositen en El toda ansiedad, porque El cuida de ustedes” (Y hasta el versículo 11).

El sufrimiento nos da lecciones provechosas para contar nuestros días en la tierra para que podamos presentarnos ante Dios llenos de sabiduría. (Salmos 90. 7- 12) “… Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría”

La piedad cuando va acompañada del sufrimiento produce contentamiento. (1 Ti. 6. 6). “Es cierto que con la verdadera religión (piedad) se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno esta satisfecho (contentamiento) con lo que tiene”.

El sufrimiento de los creyentes es muchas veces necesario, como instrumento para ganar aquellos que ya están elegidos. (2 Ti. 2. 8-10). “No dejes de recordar a Jesucristo, descendiente de David, levantado de entre los muertos. Este es mi evangelio, por el cual sufro al extremo de llevar cadenas como un criminal. Pero la palabra no está encadenada. Así que todo lo soporto por el bien de los elegidos, para que también ellos alcancen la gloriosa y eterna salvación que tenemos en Cristo Jesús””. (2Ti.4.5-6; 2 Co. 1.1-11)

El sufrimiento de los creyentes le sirve de consuelo a aquellos que son débiles en la fe y  los edifica. (He.2.17-18). “Por eso era preciso que en todo se asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Por haber sufrido El mismo las tentaciones, puede socorrer a los que son tentados”. (2Co.1.3-11; 7.6-7)

Es sabido que la justicia no nos libra del sufrimiento, esto es para enseñar que se está librando una gran batalla en el plano superior. Hasta que esa batalla no finalice, Dios permitirá que el sufrimiento continúe. (Fi. 2.7-8). Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor por El lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo”.

Al sufrimiento siempre lo acompañará una  fuente mayor de gracia. (1Co. 10.14) “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, El les dará también una salida a fin de que puedan resistir”. (2Ti. 1. 7-8; 4.16-18; 1Pe. 4.14)

El sufrimiento no produce vergüenza al contrario, nos afirma en quien hemos creído. (1 Ti.1:12) “Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quien he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le confiado”. Este capítulo desde el versículo 3 hasta el capítulo 3 es una exhortación a la fidelidad si importar los sufrimientos.

En una verdad como un templo que cuando entramos en este tema, no encontramos con un principio básico, que establece que sufrimiento que padecemos como seres humanos, no nos es posible comprenderlo dentro del contexto humano o natural, sino que tiene que incluir la parte espiritual. Nos hacemos una pregunta que jamás deberíamos hacernos: ¿Cómo puede un Dios Santo, justo permitir el sufrimiento? Pero es aquí donde no nos debemos rendir ante el misterio sin una dirección. Pues ante la cuestión del sufrimiento, es donde se amenaza a Dios  y a su carácter y sobre todo a su santidad. El apóstol Pablo en su experiencia del capítulo 12 de Segunda a  los Corintios Dios le da la respuesta, “Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad” Y como al principio de este estudios reconocemos la Soberanía de Dios. Y, punto.

(Los textos bíblicos son de la Nueva Versión Internacional editada por Editorial Vida)

Por Rev. Ramón Herrera

 

Terminado en 8/28/2003.

El Valor de la Doctrina de la Soberanía de Dios

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar; para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre (persona) de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra».  (2 Timoteo 3: 16,17)

El diccionario nos dice que Doctrina no es otra cosa que enseñanza, y es por medio de la enseñanza que podemos aprender las realidades de Dios así como, de nuestra relación con El. Doctrinas tales como El Espíritu Santo, la gracia, la salvación, la Sanidad Divina, la predestinación. Es por medio de la enseñanza que con la ayuda del Espíritu Santo, el pueblo de Dios pueden ser alentados y edificados. Desdichadamente, la doctrina de la Soberanía de Dios, muchos la rechazan porque » es poco práctica’’.

Hay una verdad incuestionable, que: es la relación de lo que se cree, con lo que se practica Proverbios dice: «pues como piensa dentro de sí, así es’’ (Prv. 23:7) La relación que existe entre la verdad de Dios y el carácter del cristiano es causa y efecto.

Juan 8

31 » Entonces Jesús decía a los judío que habían creído en El: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos: 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres’’.

Los libertad de la ignorancia, del prejuicio, del error, de las acechanzas del diablo, del poder del pecado etc. Si la verdad no es conocida y recibida no se disfrutará de la libertad. Sería de mucha importancia el orden de las palabras en el pasaje que da pie a este estudio. Toda la Escritura es útil número 1 para enseñar, o sea para doctrinar, ese es el mismo orden que observamos en las epístolas de Pablo, El orden establecido por el apóstol, es uno, promover lugar, para la exposición doctrinal y luego la exhortación para el andar cristiano.

La causa ha sido la adopción de la llama predicación práctica, en lugar de una exposición doctrinal, que es la causa de muchas de las «teorías» y «enfermedades» que afectan actualmente al pueblo de Dios. Esta falta de conocimiento es la raíz de tanta penetración de «doctrinas de error» y por lo tanto son muy pocos los creyentes que están arraigados en la fe, debido a no haber oído la exposición de las doctrinas de la gracia o por otra parte, no haber hecho un estudio muy personal, o por prejuicios.

Mientras el creyente ignore la doctrina de la justificación, no tendrá una certeza real de ser » acepto en el amado». Mientras el creyente no esté familiarizado con las enseñanzas de la Palabra de Dios relacionada con la santificación, estará expuesta a recibir los grandes errores del llamado «perfeccionismo» y otras enseñanzas equivocadas. La ignorancia de la doctrina bíblica es lo que ha hecho que la Iglesia que está entre nosotros sea impotente para enfrentar a la creciente ola de infidelidad.

La situación de la iglesia ha llegado al punto de que en la mayoría de nuestras congregaciones no soportan la sana doctrina y por tal razón reciben tan fácilmente las falsas enseñazas.

2 Timoteo 4

3 » Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularan para sí maestros conforme a sus propios deseos; 4 y apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a mitos».

La doctrina, aceptada con todas sus implicaciones y estudiada con corazón puro y preparado, nos conducirá a un conocimiento más profundo de Dios. La doctrina de la soberanía de Dios, no es un dogma metafísico que no tiene valor, sino que es la doctrina destinada a influir grandemente en el carácter cristiano. Esta doctrina está destinada para moldear los afectos del corazón, y nos guía. Produce gratitud en la prosperidad y produce paciencia en la adversidad. Nos promociona consuelo para el día presente y una gran seguridad para el futuro.

Veamos el valor de esta enseñanza con más detalles.

A- Profundiza nuestra veneración a Dios

Esta doctrina sostiene sus derechos como el creador de todas las cosas. E insiste que no tenemos más que un Dios.

1 Corintios 8

5 » Aunque haya algunos llamados dioses, ya sea en el cielo o en la tierra, como por cierto hay muchos dioses y muchos señores, 6 sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros somos para El; y un Señor Jesucristo, por quien son todas las cosas y por medio del cual existimos nosotros».

Así como la gracia salvadora revela a Dios quebrantando la oposición del corazón humano, subyugando la enemistad de la mente carnal, y de ésta manera nos lleva a amarle, porque El nos amó primero.

B- Es el fundamento firme de la fe.

Como hemos dicho anteriormente bajo el primer punto. Si la doctrina de la soberanía de Dios es la única que coloca a Dios es donde debe estar, nos parece lógico también pensar que sólo la fe en Dios nos puede servir para nuestra edificación, ya que no habrá progreso alguno sin Dios, si antes no hay un reconocimiento real de que El es supremo, de que ha de ser temido y reverenciado, de que ha de ser confesado y servido como Señor, de Señores y Rey de Reyes.

Toda oración que elevemos a Dios, será carnal si ésta no es ofrecida «conforme a su voluntad» porque no hacerlo así es:

Santiago 4

1 » ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿No vienen de vuestras pasiones que combaten en vuestros miembros? 2 Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidio. Soy envidioso y no podéis obtener, por eso combatís y hacéis guerra, No tenéis, porque no pedís. 3 Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres».

Cuando uno pide así no pide en la voluntad de Dios. Ya que todo servicio que hagamos será obra muerta, si no lo hacemos para la gloria de Dios Nosotros los creyentes aunque, para la mayoría de ellos hablar de predestinación es como una mala palabra, hemos sido para ser «hechos conforme a la imagen de su Hijo» cuyo alimento fue siempre hacer la voluntad de su Padre. Podemos pues, usar estos dos textos juntos por el significado que ellos tienen.

Santiago 1

26 » Si alguno de cree religioso, pero no refrena su lengua, sino que engaña su propio corazón, la religión del tal es vana. 27 La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo»

Mateo 11

29 » Tonad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras alma».

La medida en que cada uno de los creyentes, tome su vida diaria en conformidad con la manera práctica de la vida cristiana, refrenado la lengua y haciendo el trabajo que Dios nos ha entregado, ayudando a los afligidos por el diablo podremos, sólo así hacer la voluntad de Dios y las palabras del Señor tengan sentido práctico en nuestra vida cristiana.

C- Rechaza la herejía de la salvación por obras

Hay muchos caminos en la vida que las personas pueden tomar, en los diversos, en relación por los muchos aspectos de la vida que tienen que ver con la religión, pero ninguna tan peligroso como creer que la salvación se puedes » obtener»’ por medio de las obras, esa creencia es muy común a la naturaleza humana. Todo aquello que dé a las personas, por insignificante que sea, un margen para las obras o para el arrepentimiento protestante; es decir, la pesar por el pecado, lo cual no es, de ninguna manera, el significado bíblico. Ya que todo lo dé a las personas, por insignificante que éste sea, no es más que una variedad del mismo género maligno. Decir que Dios quiere hacer su parte si tú quieres hacer la tuya, es una negación del evangelio de gracia. Decir que Dios ayuda a aquellos que se ayudan es repudiar una de las verdades más preciosas que la Biblia enseña. Cuando decimos que la salvación de los pecadores depende de la acción de su propia voluntad, es otra manera de deshonrar a Dios,

Proverbios 14

12 » Hay caminos que al hombre (persona) le parece derecho, pero al final, es camino de muerte»

Romanos 9

16 » Así que no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia». 18 Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere edurece19 Me dirás entonces: ¿Por qué, pues, todavía reprocha Dios? porque ¿quién resiste a su voluntad? 20 Al contario, ¿quién eres tú, OH hombre (persona), que le contestas a Dios? ¿ Dirá acaso el objeto modelado al que lo modela” por qué me hiciste así? 21¿O no tiene el alfarero derecho sobre el barro de hacer de la misma masa un vaso para uso honroso y otro para uso deshonroso? 22 ¿Y qué, si Dios, aunque dispuesto a demostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia a los vasos de ira preparados para destrucción? 23 Lo hizo para dar a conocer las riquezas de su gloria sobre los vasos de misericordia, que de antemano El preparó para su gloria»

D- Humilla a la criaturas, exalta a Dios.

Esta doctrina de la soberanía de Dios es una especie de máquina contra el orgullo humano, y en esto radica su más agudo contraste con las doctrinas de las personas. El Espíritu de nuestra generación es un de jactancia y la vez que ésta se convierte en glorificación humana.

Los grandes éxitos de la humanidad, sus adelantos, su progreso, su «grandeza», su autosuficiencia es el santuario donde el mundo adora hoy o sea «otros altares» no, el altar verdadero de la cruz de Cristo. La soberanía de Dios le quita toda base para la jactancia humana es por eso que los Dispensacionalistas han tenido tanto éxito, gracias a sus teorías que son contrarias a la Biblia. Porque la soberanía de Dios invita a la humildad. Esta verdad declara que la salvación es del Señor, no sólo en su origen, en su acción y en su consumación.

Juan 1

12 » Pero a todos los que le recibieron, les dio derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, 13 que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, (persona) sino de Dios».

Esto es humillante para la persona, que siempre quiere contribuir a pagar el pecio de la redención y así sentirse satisfecho de si mismo. A las personas le cuesta mucho trabajo admitir lo el apóstol Pablo dice:

1 Corintios 15

10 » Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí»

Salmo 115: 1 » No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad”.

E- Ofrece una experiencia de confianza absoluta.

La Palabra nos enseña, el infinito poder de Dios, y por lo tanto se hace imposible resistir su voluntad y sobre todo oponerse al cumplimento de sus decretos. Esta declaración podrá llenar de alarma a muchos pecadores pero también a los Dispensacionalistas, pero a los elegidos sólo despierta alabanza, Gloria y Poder.

Salmo 4

8 » En paz me acostaré y así mismo dormiré; porque sólo tú Señor, me haces habitar seguro’’.

Deuteronomio 33

26″ Nadie hay como el Dios de Jesurún, que cabalga los cielos para venir en tu ayuda, y las nubes, en su majestad. 27 El eterno Dios es tu refugio, y debajo están los brazos eternos. El echó al enemigo delante de ti, y dijo ¡Destruye! 28 Por eso Israel habita confiado, fuente de Jacob habita separada en una tierra de grano y mosto; sus cielos también destilan rocío. 29 Dichoso tú Israel, ¿Quién como tú, pueblo salvado por Señor? El es escudo de tu ayuda, y espada de tu gloria. Tus enemigos simularán someterse ante ti, y tú hollarás sus lugares altos».

Salmo 91

1 «El que habita al abrigo del altísimo morará a la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo al Señor: Refugio mío y fortaleza mía, mi Dios en quien confió. 3 Porque El te libra del lazo del cazador y de la pestilencia mortal. 4 Con sus plumas te cubre, y bajo sus alas hallarás refugio; escudo y baluarte es su fidelidad 5 No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día, 6 ni la pestilencia que anda en tinieblas, ni la destrucción que hace estragos en medio del día, 7 Aunque cagan mil a tu lado y diez mil a tu diestra, a ti no se acerará …9 porque has puesto al Señor, que es mí refugio, al Altísimo, por tu habitación 10 No te sucederá ningún mal, ni plaga se acercará a tu morada.

Estas escrituras nos dan seguridad para exclamar ¡»Yo se a quien he creído»!. Que preciosa es ésta gran verdad; a veces soy una oveja torpe, desvalida, infeliz, pero muy segura en las manos de Cristo.

Juan 10

27 » mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; 28 y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre».

F- Nos consuela en el camino de la fe.

Esta poderosa doctrina de la soberanía de Dios, es la suprema gracia de la consolación, que nos llena de paz. Esta doctrina, es el fundamento que nada ni nadie, puede conmover, tan firme como los cielos y la tierra. Es una bendición conocer que no existe un sólo rincón de este universo que está fuera del alcance de Dios.

Salmo 139

7 » ¿A dónde me iré de tu Espíritu, o a dónde huiré de tu presencia? 8 Si subo a los cielos, he aquí, allí estás tú; si en el Seol preparo mi lecho, allí estás tú. 9 Si tomo las alas del alba, y si habito en lo más remoto del mar, 10 aun allí me asirá tú diestra.

11 Sí digo: Ciertamente las tinieblas me envolverán y la luz en torno mío será de noche 12 Ni aun las tinieblas son oscuras para ti, y la noche brilla como el día. Las tinieblas y la luz son iguales para ti’».

Qué gran bendición es saber que la poderosa mano de Dios está sobre todos y también sobre todo, Y saber qué ni una hoja de un árbol cae sin que sea Su voluntad. Aun nuestras aflicciones no viene por casualidad, ni tampoco proceden del diablo, sino por el contrario están ordenadas por Dios.

1 Tesalonicenses 3

3 “…a fin de que nadie se inquiete por causa de estas aflicciones porque vosotros mismos sabéis que para esto hemos sido destinados».

Job 14

5 » Ya que sus días están determinados, conocidos, el número de sus meses te es conocido, y has fijado sus limites para que no pueda pasarlos».

G- Acatar la soberanía de Dios es el secreto de la paz.

No es posible que pueda haber verdadera sumisión y gozo si no somos quebrantados en el espíritu, hasta que lleguemos al punto que nos agrade que el Señor haga de nosotros que aceptemos su perfecta voluntad. Pero algunos dirán que esto es fatalismo, y en realidad es todo lo contrario.

Romanos 12

1 » Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cual es la voluntad de Dios; lo que es bueno, aceptable y perfecto«.

Sería bueno considerar unas palabras de David.

2 Samuel 15

25 » Y el rey dijo a Sadoc; Haz volver el arca de Dios a la ciudad, que si hallo gracia ante los ojos del Señor, me hará volver y me mostrará tanto el arca como su morada. 26 Pero si El dijere así: – No me complazco en ti-, mira, aquí estoy, que haga conmigo lo que bien le parezca».

El que así habla, eran de extremo penosas para el corazón humano. El rey David estaba abrumado. Su hijo quería derribarlo del trono y no contento con eso buscaba matarlo. David no sabía si volvería al trono, pero estaba tan entregado a Dios, que tenía la certeza de que hacer su voluntad era lo mejor, no importaba el trono, ni su propia vida, estaba feliz de que El hiciera lo que quisiere estas palabras reflejan por que Dios dijo de él” un hombre según mi corazón» – Haga conmigo lo que bien le parezca-.

Hay cantidad de ejemplos en la Biblia como estos, Si David estaba contento de que Jehová hiciera lo que quisiera, ahora que el corazón de Dios ha sido revelado plenamente, cuanto más deberíamos nosotros sentir pleno gozo en hacer su soberana voluntad.

H- Produce un canto a alabanza

Quien nos iba a decir a nosotros los creyentes, que por naturaleza nada tenemos que nos diferencie de las impías multitudes que nos rodean, que habíamos de ser escogidos en Cristo desde antes de la fundación del mundo y ahora disfrutamos de toda bendición espiritual y sentados en los lugares celestiales con Cristo ¿Por qué fui escogido yo que estaba » sin Dios y esperanza en el mundo «, y ahora gozo de portentosos favores? Pero aunque mi mente finita no pueda encontrar razón para ello, pero mi corazón puede expresar mí gratitud y mí alabanza al que » vive para siempre”.

Romanos 8

27 “… y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. 28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para que los son llamados conforme a su propósito. 29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a se hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos; 30 y a los que predestinó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó”.

Efesios 5

19 » …hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor; 20 dando siempre gracias al Señor por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre; 21 sometiéndonos unos a otros en el temor de Cristo».

Sí, debemos dar grisas por todo y en todo porque, como a dicho alguien: » Nuestros disgustos no son, sino los designios de Dios”. Especialmente para aquellos que se deleitan la soberanía de Dios.

I- Es una garantía para el triunfo del bien sobre el mal.

Desde el desafortunado día en que Caín Mató a Abel, el conflicto entre el bien y el mal ha sido un penoso problema para los santos. Desde tiempos inmemoriales los justos han sido aborrecidos por los pecadores desafiando a Dios, al parecer, impunemente. Pero cuando uno mira al cielo, en vez de mirar a la tierra, la fe que tenemos ve claramente al trono de la gracia, que no se mueve está, fijo y estable. Esta es nuestra confianza.

Efesios 1

11 «…también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinado según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad».

Números 23

19 » Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho El, y no y no lo hará? ¿Ha hablado, y no lo hará?».

Todo se cumplirá. Las promesas hechas a su propio y amado pueblo, de que vendría en su busca para llevarlos a la gloria, no quedará incumplida. De cierto El vendrá a llevarlos consigo mismo.

Isaías 34

1 » Acercaos, naciones, para oír, y escuchad, pueblos: oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que de él brota. 2 Porque el enojo del Señor es contra todas las naciones, y su furor contra todos sus ejércitos; los ha destruido por completo, las ha entregado a la matanza».

J- Nos garantiza un lugar de reposo.

Aquel que está sentado en el trono, gobierna las naciones, y que ordenado, continúa ordenando los acontecimientos, y es infinito en poder y sabiduría. El Señor de la creación es aquel es y sigue siendo grande.

1 Timoteo 3

16 » E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El fue manifestado en la carne, vindicado en el Espíritu, contemplado por ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria «.

La Gloria de Dios no sólo consiste en que El es Supremo, sino que, siendo el Altísimo Dios se humilló a sí mismo para llevar la carga de nuestros pecados, ya que Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo, este es el gran misterio revelado de que Pablo nos habla.

2 Corintios 5

18 » Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta a los hombres (personas) sus transgresiones y nos ha encomendado a nosotros la palabra de la reconciliación«.

El reino de Dios está establecido sobre las bases de la gracia, la misericordia y la autohumillación de su propio Rey. ¡Cuanto poder hay en esa cruz! El mismo que murió en ella se ha convertido, no en el Señor de nuestros destinos, que ya lo era, sino en el Rey que mora en nuestros corazones. Es por esto que no nos inclinamos ante el Dios Soberano con terror servil, sino con adoración.

Apocalipsis 5

11 » Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos eran miríadas de miríadas, y millares de millares 12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza”.

Aquí estamos refutando la impía acusación, que la doctrina de la Soberanía de Dios es una calumnia contra Dios y aun más que constituye un peligro darla a conocer en la iglesia de Cristo. Cómo puede ser peligrosa una doctrina que le da a Dios el lugar que le corresponde, que mantiene sus derechos, que magnifica su gracia salvadora; que le da toda la gloria a Dios y a su vez le quita a las criaturas todo motivo de orgullo y jactancia. Puede ser peligrosa una doctrina que le da seguridad al creyente primero de su salvación y después contra todo peligro, que le provee consuelo en medio del dolor, que le llena de paciencia, inspira alabanza, que asegura el triunfo del bien sobre el mal, que provee de una segunda gracia o sea el reposo seguro en las perfecciones del propio Soberano. Esta doctrina de la soberanía de Dios es gloriosa y edificante y si la hemos entendido tenemos que decir como Moisés:

Éxodo 15

11 » ¿Quién como tú entre los dioses, OH Señor? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas?».

 (Las Citas Bíblicas han sido tomadas de la Biblia de las América)

Por: Rev. Ramón R. Herrera

 

¿Qué Somos: Ovejas o Hijos?

«Jehová es mi pastor nada me faltará» (Salmo 23:1)

«Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho
… a ser hijos de Dios (Juan 1:12)

El Cantor de Israel escribió, «El Señor es mi pastor» El apóstol Pablo también escribió «»Habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: «¡Abba Padre!». Surgen varias preguntas ¿Cuál de ellos tenía razón? ¿Soy yo una oveja o un hijo? ¿Fui yo comprado o nací? ¿Vivo en un pastizal o en una casa?

Estas preguntas se vuelven muy importantes, ya que como cristiano no puedo tener una buena relación con Dios, hasta que yo sea capaz de identificar esa relación. Las asociaciones abstractas no tienen ningún significado, porque cuando yo me acerco a Dios y le hablo tengo que tener este asunto muy claro en mi mente; porque es asunto de vital importancia.

Este problema quedaría resuelto si el Salmo 23 fuese la única referencia que la Escritura hace a la relación que existe entre el Pastor y las ovejas. Podríamos decir que en los tiempos del Antiguo Testamento el pueblo de Dios estaba formado por ovejas, pero bajo el Nuevo Testamento «somos hijos de Dios».

1 Juan 3

1 » Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce no le conoció a El. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando El se manifieste, seremos semejantes a El porque le veremos como El es».

Juan 1

12 Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre, 13 que no nacieron de sangre, ni de voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios«.

Hay más de una escritura que debemos a analizar, pero antes debemos decir; para entrar a la familia humana se necesita un nacimiento, allí recibimos un apellido paterno y otro materno, para poder identificarnos. De igual manera para entrar en la familia de Cristo, que es su iglesia, necesitamos » nacer otra vez’’, que es el requisito indispensable.

Juan 3

3 Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad os digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios»

El maestro de Israel no sabía esto porque nunca lo había escuchado, ya que el pueblo de Israel la única relación que tenía con Dios era una relación de pastor y oveja, por la características similares de el pueblo de Israel con las ovejas., no tenían visión, tenían que ser guiadas por la voz del pastor, la oveja es un ser solitario, que requieren mucha atención, si se les deja solas se mueren o las matan, así que su supervivencia depende de su propietario. Isaías declara:» Todos nosotros nos descarriamos como ovejas»

También tenemos que considerar el capítulo 10 de Juan. El se identifica a sí mismo como » el buen pastor» El Señor mezcla sus metáforas hablando de las personas como si fuesen ovejas, ¿En qué período vivió Jesús? No olvidemos que el Señor hablo muchas veces empleando metáforas o alegorías, que es una ficción que presenta un objeto al espíritu para sugiera el pensamiento de otra representación simbólica de ideas abstractas.

Visto esta definición de alegoría podemos entender mejor las palabras del Señor Jesús.

Juan 10

9 » Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto (griego nomé que quiere decir acto de alimentar).

Esta palabra » nomé» se encuentra solamente en este pasaje y en 2 Timoteo 2:17 y dice: » y su palabra se extenderá como gangrena » nomé » o sea algo que carcome y está lejos de alimentar.

El Salmo 23:2 encontramos las palabras ‘’ en lugares de verdes pastos…»La palabra hebrea para pastos es «tnaáh» que significa, habitación, casa, lugares placenteros y aparece solamente en 10 ocasiones.

Se enfatiza mucho, no en forma desmedida por los más, nuestra posición real en la familia de Dios y hasta se habla de nuestros derechos y privilegios como hijos. Es lógico que se nos anime a entrar en la presencia de Dios, porque como hijos, tenemos ese derecho, la Biblia nos dice:

Efesios 1

3 » Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo 11 también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad 14 que nos ha dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida en Dios, para alabanza de su gloria 22 Y todo sometió bajo sus pies, y a El lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo».

También, con todo derecho, se enfatiza que nos colocamos en el lugar que nos corresponde junto a Cristo y el ministerio del cuerpo, su iglesia, que se predica con todo el respaldo de la Biblia; y nuestra meta es llegar a ser maduros como el Señor nos enseño.

Efesios 4

12 “…a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; 14 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo».

Hebreos 10

14 » Porque por su ofrenda, Su crucifixión en ala Cruz, El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados».

Colosenses 2

9 » Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en El, 10 y habéis sido hechos completos en El, que es la cabeza sobre todo poder y autoridad».

No debemos pasar por alto estas realidades, somos hijos de Dios y la relación con el cuerpo de Cristo, su iglesia, es fundamental para que podamos llevar una vida victoriosa. Como hijos, somos herederos, la Biblia lo confirma, de todas y cada una de las promesas de nuestro Padre y por lo tanto, como somos hijos de Dios pertenecemos a la familia real de nuestro Padre Celestial.

En este punto, que citaremos a continuación. El hecho que Jesús dijera » Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas». Aquí el énfasis, como Jesús continúa usando la alegoría, el énfasis esta puesto sobre El no en las ovejas. Contestan algunos, » nadie entrega su vida por una oveja; al menos voluntariamente, porque las ovejas no valen la pena, PERO UN PADRE SI DARIA SU VIDA POR UN HIJO»»

En la afirmación del salmista » Jehová es mi pastor”. Notamos que aquí no está expresado nuestra posición y no debemos leer algo que no forme parte de la intención de lo que está escrito, es exactamente igual que lo que escribió el apóstol Pedro.

1 Pedro 2

25 » Pues vosotros andabais descarriadas como ovejas, (Is. 53: 6) pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas».

Otra vez es una alegoría, ¿por qué? Las ovejas no tienen alma… Las ovejas son solitarias, cortas de vista y no ven siquiera lo suficientemente bien para reconocer a su pastor, pero eso sí, le reconocen la voz. Y eso es suficiente porque al ser comparado con rebaño, el tema se concentra es Su propiedad, Su provisión, Su guía, su cuidado, su alimentación, y atención.

Puede ser humillante para el ser humano que nos comparen con una oveja, y por esta razón preferimos hablar de ser hijos de Dios, Pero, todo tiene un pero, Las ovejas no son muy inteligentes para sobrevivir, esto es que sobreviven por instinto de las masas, y significa además que los temores, la timidez, la terquedad, y hasta la insensatez, así como las costumbres perversas, pero, otra vez el pero… ¡Pero no es así como somos!

Tenemos que entender que, el Señor no es afortunado por tenerme a mí como uno de sus hijos, al contrario yo sí soy no solamente afortunado sino bendecido con toda bendición espiritual. Si leemos el capítulo diez de Juan, nos daremos cuenta de lo mucho que nuestro Pastor ama a sus «Ovejas o Hijos» Las ama y las protege, les habla, las guía y les da vida, y vida en abundancia y la final les da la vida eterna

Por nuestra parte nos tenemos que mantener cerca de Cristo, no podemos siquiera considerar que somos inteligentes, ni dependa de su fortaleza… Lo que debemos hacer es inclinar nuestro rostro y decir:

Salmo 23

“El Señor es mi pastor, nada me faltará. En lugares de verdes pastos me hace descansar; junto a aguas de reposo me conduce. El restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre. Aunque pase por el valle de sombras de muerte,  no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tú vara y tu callado me infunden aliento. Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

A propósito sería bueno que tratáramos la oración modelo que enseñó nuestro Salvador Jesucristo El Padrenuestro. Cuando leo sobre está oración que debe servir de nuestro modelo, la primera observación que me asalta es que el foco está puesto en el Señor o sea: su persona, su nombre, su regla, su voluntad y después nuestras necesidades que son: El pan nuestro de cada día, perdona nuestros pecados, Líbranos del mal.

En primer lugar, el Señor quiere que nos dirijamos a nuestro Padre. En este tiempo cada vez más cristianos dirigen su oración a Jesús. No puedo recordar ningún caso en las Sagradas Escrituras cuando se haya orado al hijo de Dios, es por eso que sugiero que sigamos las instrucciones que nos dio Cristo.

Cuando El enseñó a sus discípulos a orar, fue dirigiéndose al Padre y no a Nuestro Pastor de ovejas. Si queremos ser absolutamente bíblico oremos al Padre y lo más importante llamémosle de esa manera.

No tenemos dudas que cuando oramos así, nos ayudará a imaginarlo mentalmente más como Padre que como amigo, o como una Deidad lejana. De todos los títulos que podamos escoger, el de Padre es el mejor y sabe por qué. Porque realmente es nuestro Padre celestial, El cuida de sus hijos El sabe muy bien cómo manejar su familia.

Es ese título, hay tanto respeto como libertad. Cuando tenemos una sana relación entre el Padre y el hijo, hay libertad, y también hay confianza. Podemos hacer pausas mientras hablamos, sin que sea una falta de respeto. Es importante que notemos cómo el quiere que le consideremos: como quien está «en los cielos».  Es de notar que está es plural, que nos habla de que nuestro Padre esta en todo lugar y sin embargo, El está tan cerca como mi respiración.

 

«Santificado sea tu nombre.» Notamos que esa no es una de las palabras que más usamos en el día de hoy. Y está palabra significa » consagrado», «santo», «dedicado».

Por supuesto que no podemos «santificar» a Dios, pero sí podemos reconocer que El es santo, «Santificado sea tu nombre», esa es una declaración de fe más bien que un pedido. La oración continúa: » Venga: tu reino. Hágase tu voluntad». Es como si Cristo estuviera diciendo: Que lo que estás pidiendo ocurra. Que algún día domine el reino donde tú gobiernas. Mientras tanto, que tu voluntad se haga en la tierra como siempre se hace en el cielo. Para decirlo francamente que tu voluntad se haga en mí. Aquí hay palabras sencillas, pero de enorme significado.

Después de enfocar su persona, su nombre, su gobierno, y su voluntad. Seguimos con un vuelco hacia las necesidades terrenales.» El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy». Debemos poner atención a lo que pedimos. Pan de cada día, esto es lo básico. El sustento básico es todo lo que necesitamos para vivir. El pan de cada día es un símbolo de todo lo necesario para la preservación de la vida.

Y mientras tú me das, hay algo que necesito para mí ser interior, esto es Señor: el perdón, así como el pan es para lo físico, el perdón es para el alma. Nuestro pecado es una deuda que se acumula. O sea que los intereses son acumulativos, si hay una deuda pendiente debemos afrontar las consecuencias. Ya que no podemos cubrir nuestros pecados nosotros mismos. Necesitamos la ayuda de Dios; no nos olvidemos de poner la deuda de nuestro pecado en las manos Aquel que es el único que puede perdonar.

Una parte muy perturbadora, en el Padrenuestro es la petición de: » No nos metas en tentación», pero, ¿Cómo El podría hacerlo?, si su nombre es santificado. El es santo. Si la tentación significa un llamado ha hacer lo malo, ¿cómo podría El hacer eso? Santiago dice:

Santiago 1

13 » Que nadie diga cuando es tentado: Soy tentado por Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal y El mismo no tienta a nadie. 14 Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. 15 Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte».

Es muy claro que Dios no puede tentar a nadie. Su santidad se lo impide y nunca induce al pecado. Muchas personas aducen que esto significa. No nos pongas a prueba. Pero ¿cómo no lo haría? Ya que la prueba produce, fe fortaleza, desarrollo del carácter, de manera que en ese sentido, el Señor permite la prueba. Es como si dijéramos Señor ven a nuestro rescate. También pienso que es una referencia a Satanás, porque el odia todo lo que hay en nosotros, especialmente que gozamos de la presencia de Dios. El mismo la disfrutó una vez. Pero por una serie de actos de orgullo, fue expulsado; y ahora mira atrás con una terrible envidia a todos lo que gozan el placer de esa presencia que él disfrutó alguna vez, pero que ahora está separado para siempre y le espera el lago de fuego y azufre.

Llega el momento de la dramática conclusión: «Porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria, para siempre jamás. Amén.» ¡Que final tan apropiado para una oración!

Tenemos el imperativo de vivir en esa dimensión espiritual, sabiendo que no hay nada que sea nuestro, ni producto de nuestro trabajo o habilidades. El significado de este versículo, que encontramos al final de la oración del Padrenuestro, es que el reino y el poder y la gloria de este mundo, tanto pasado como presente y futuro, pertenecen a Dios. El supremo gobernante de todas las cosas es Dios Padre. El rey David, el mayor y más valiente entre los reyes de Judá, alabó a Dios en conformidad con esos principios cuando entregó el trono a Salomón, y le recomendó la tarea de edificar el templo a Dios.

1 Crónicas 29

11 » Tuya es. OH Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio, OH Señor, y tú te exaltas como soberano de todo. 12 De ti proceden la riqueza y el honor, tú reinas sobre todo y en tu mano están el poder y la fortaleza, y en tu mano está engrandecer y fortalecer a todos. 13 Ahora pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre».

(Las citas Bíblicas son tomadas de la Biblia de las Américas)

 

Por Rev. Ramón Herrera

La Soberanía y la Oración

Reconciliando la Soberanía de Dios y la Oración

“Y esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, El nos oye «(1 Juan 5:14)

Por todas partes se descubrirá, que el elemento humano, es hoy día, objeto de un énfasis desmedido, mientras que el aspecto divino en la mayoría de los casos es ignorado. Así como en la mayoría de los sermones, y los libros que se publican sobre tema de la oración. El elemento humano llena la escena casi en su totalidad, las cosas que nosotros tenemos que cumplir, aquellas cosas que tenemos que hacer para que se «nos concedan nuestras peticiones».  Los ayunos para hacer méritos con Dios que tenemos que hacer. Y sobre todo las promesas que tenemos que reclamar; mientras que lo que Dios dice, los derechos de Dios, así como la gloria de Dios, reciben muy a menudo muy poca atención.

Cuando se dice que Dios ha ordenado que los destinos humanos puedan ser cambiados y moldeados por la voluntad de los seres humanos, es absolutamente falso. El destino humano no lo decide su voluntad, sino la voluntad de Dios. Cuando aceptamos este concepto, es hacer que la voluntad de las criaturas sea suprema, lo cual equivale virtualmente a destronar a Dios. “El Señor da muerte y da vida; hace bajar al Sheol y hace subir. El Señor empobrece y enriquece; humilla y también exalta. Levanta del polvo al pobre, del muladar levanta al necesitado para hacerlos sentar con los príncipes, y heredar un sitio de honor; pues las columnas de la tierra son del Señor, y sobre ellas ha colocado el mundo» (1 Samuel 2:6-9).

El libro sigue respondiendo, «conforme al propósito eterno que llevó a cabo en Cristo Jesús nuestro Señor» (Efesios 3:11. Si el propósito de Dios es eterno, su línea de conducta no está formándose en la actualidad. Esa declaración contradice Efesios 1:11 «también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad.»  No podemos negar que el texto infiere que las oraciones de los seres humanos no están formando el proceder de Dios. El texto declara que Dios hace todas las cosas según el consejo de su voluntad. La realidad es que nuestras oraciones no pueden encausar el proceder de Dios, de otra manera Dios estaría subordinado a las criaturas de la tierra. Con razón preguntó el Espíritu Santo a través de Pablo » Pues, ¿QUIEN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR? ¿O QUIEN LLEGO A SER SU CONSEJERO? ( Romanos 11:34)

¿Cómo podemos confiar en nuestros corazones en Aquel que tiene un pensamiento hoy y otro mañana? ¿ De qué serviría confiar en un monarca terreno, si supiéramos que es tan voluble como para conceder una petición hoy y negarla mañana? Sin dudas no es precisamente la inmutabilidad de Dios lo que más nos da ánimo para orar. Por ser El «sin mudanza ni sombra de variación» Es que estamos seguros de que si pedimos algo según su voluntad seremos oídos. Lutero afirmo: «La oración no es vencer el degano de Dios sino confiar en su buena voluntad”.

¿Por qué ha determinado Dios que oremos?

1- Es un mandamiento para que Dios sea honrado » Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo…». (Isa. 57:15)

2- Dios exige que le adoremos, y la oración verdadera es un acto de culto. Cristo no llamó al Templo, Casa de Sacrificio, sino Casa de Oración.

3- La oración redunda en la gloria de Dios, en ella reconocemos que dependemos e El.

4- Dios ha designado la oración para nuestra bendición espiritual, como un medio para nuestro crecimiento en la gracia. “antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo…» ( 2 Pedro 3: 18)

5- La oración tiene por objeto nuestra humillación. En la verdadera oración ponemos ante la presencia de Dios, y la experiencia de Su inmensa majestad produce en nosotros el conocimiento de lo que verdaderamente somos.

6- La oración es un ejercicio de nuestra fe. La Biblia así lo dice:» Así que la fe viene del oír, y el oír por la palabra de Dios”. ( Romanos 10:17).

7- Nos enseña el valor de las bendiciones que hemos buscado en El.

8- Para que busquemos en El las cosas que necesitamos.

Si Dios, antes de la fundación del mundo, ha predestinado todo lo que ocurre dentro del tiempo, ¿de qué sirve la oración?

Si es cierto, también es cierto lo que Pablo dice en Romanos 11:36, » Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre. Amén. ¿Por qué orar? Antes de contestar estas preguntas, conviene indicar que existen las mismas razones para preguntar ¿de qué sirve que yo comparezca ante Dios y le diga lo que El ya sabe? ¿De qué sirve que le presente mis necesidades si El ya la conoce? ¿De qué sirve orar por una cosa si todo ha sido ordenado de antemano por Dios? La oración no tiene por objeto informar a Dios, como si El no supiera las cosas, el propio Jesús declaró: » Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo necesitáis antes que vosotros le pidáis». (Mateo 6:8).

La oración no ha sido designada para que Dios pueda saber lo que necesitamos, sino como confesión a Dios de nuestra experiencia de la necesidad. Se ha propuesto que le honremos pidiéndole, de la misma manera que le hemos de dar gracias después de habernos concedido nuestras bendiciones y peticiones. ¿Será la oración una práctica poco provechosa? Estas preguntas tienen una respuesta satisfactoria.

Oramos porque Dios nos manda a orar. Por ejemplo: 1 Tesalonicenses 5:17 dice, «orad sin cesar» Lucas 18:1, » Y les refería Jesús una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer «.Santiago 5:15, 16 » Y la oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará, y si ha cometido pecados le serán perdonados… La oración eficaz del justo puede lograr mucho «.

¿Cuál es, la relación entre la soberanía de Dios y la oración?

Tenemos que saber ante todo que la oración no tiene por objeto alterar el propósito de Dios, ni moverle a formarse uno nuevo. Por supuesto que Dios ha decretado que ciertos acontecimientos tengan lugar a través de los medios que El ha designado para su cumplimiento, por ejemplo Dios ha elegido a ciertas personas para ser salvas, pero ha decretado que lo sean por medio de la predicación del Evangelio. Dios ha decretado los medios al tiempo que el fin, y entre dichos medios está la oración.

La oración es otro de los medios mediante el cual Dios realiza sus decretos. (Santiago 5: 17,18) dice: » Elías era un hombre de pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto”. También Daniel (9:2,3) dice»» en el año primero de su reinado, yo Daniel, pude entender en los libros el número de los años en que, por palabra del Señor que fue revelada al profeta Jeremías, debían cumplirse las desolaciones de Jerusalén: setenta años. Volví mi rostro a Dios el Señor para buscarle en oración y súplica, en ayuno, cilicio y ceniza. ’’

El libro Santo también nos dice en Jeremías 29:11,12. “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros- declara el Señor- planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé «.

Aquí tenemos que el designio de la oración; no para que Dios altere su voluntad, sino para que se cumpla, de la manera que El había establecido. No hay que decir que la voluntad de Dios es inalterable y ninguno de nuestros clamores puede alterarla. Nuestra creencia en cuanto a la oración tienen que ser revisadas en línea con la palabra. Casi todos los cristianos tienen la idea de que me presento ante el Señor, le pido algo que necesito y espero que me lo dé, he escuchados muchos cristianos, pastores, evangelistas y sus imitadores exigiéndole a Dios, que haga esto y lo otro, y donde más se escucha esta absurda forma de orar es en la sanidad divina, pero este concepto no sólo es deshonroso sino degradante. Las creencias populares rebajan a Dios a la categoría de un mero siervo, que hace lo que le decimos, que cumpla nuestra voluntad no la de El.

Sería oportuno traer a colación la historia que aparece en 2 Corintios 12. Pablo recibió un gran privilegio; fue arrebatado al Paraíso; El escucho y contemplo lo que ningún mortal ha oído ni visto. Esta maravillosa revelación fue más de lo que Pablo podía soportar. Y el estaba en peligro de hincharse a causa de su extraordinaria experiencia. Por esta razón se le envía un mensajero de Satanás que lo abofetee con el propósito de que no se enalteciera demasiado, y Pablo ora presentando su necesidad ante el Señor, le implora por tres ocasiones que le quite este aguijón en la carne. ¿Fue contestada su oración? De eso no hay dudas, pero no como había deseado. El agujón no le fue quitado, pero eso sí, le fue dado gracia para soportarlo, esa carga no fue retirada, pero le fue concedida fortaleza para poder llevarla.

Puede que muchos cristianos argumenten que Dios nos ha dado una especie de cheque en blanco y nos invita a llenarlo, otros creen que sus promesas lo incluyen todo y de tal manera que podemos pedirle todo lo que se nos antoje. De ser así, no nos queda otra alternativa que comparar texto por texto de las Sagradas Escrituras para conocer el pensamiento de Dios sobre cualquier tema, y sí así hacemos descubriremos, que Dios ha limitado sus promesas diciéndonos: » Y esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad. El nos oye «. (1 Juan 5:14). Un texto muy importante ocupa nuestra atención: » Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres «..(Santiago 4:3). Algunos argumentarán citando Juan 16:23. » …En verdad , en verdad os digo; si pedís algo al Padre, os lo dará en mi nombre.» Esto es muy cierto; pero esta promesa no es una carta blanca a aquellos que oran. Estas palabras están de acuerdo con el apóstol Juan: » … que si pedimos cualquier cosa CONFORME A SU VOLUNTAD EL NOS OYE «.

Tenemos que hacernos una pregunta muy importante: ¿Qué es pedir en el nombre de Cristo? Sin lugar a dudas es mucho más que una formula de la oración; cuando usamos esta formula en el nombre de Cristo; tiene que estar de acuerdo con lo que Cristo pediría; y eso es descartar nuestra voluntad aceptando la de Dios.

Concluyendo ¿Entones qué es la oración?

  • La oración no es tanto un acto como una actitud.
  • Es una confesión de impotencia.
  • Es el reconocimiento de nuestra necesidad de orar.
  • Es también un acto humano, que posee un elemento divino.
  • Es una actitud de dependencia de Dios.

La oración no es para pedir a Dios que cambie sus propósitos o que forme uno nuevo.  Pedir aquellas cosas que están en su voluntad, el libro sagrado nos dice:

“Yo sé, OH Señor, que NO depende del hombre su camino, ni de QUIEN anda dirigir sus pasos»(Jeremías 10:23). » La mente del hombre PLANEA su camino, pero el Señor DIRIGE sus pasos «.

«Y aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando termino, le dijo uno de sus discípulos: Señor enséñanos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos. Y les dijo: Vosotros pues, orad de está manera:

<< Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga   tu reino. Hágase tu voluntad, ASI en la tierra COMO en el cielo…>». (Mateo 6:8-10).

Al concluir este estudio, nos gustaría hacer unas palabras de advertencia, para evitar que saquemos conclusiones falsas de lo que aquí se ha expresado. No podemos decir aquí que hemos intentado resumir el tema de la oración. Sólo nos hemos limitados a considerar la relación que existe entre la soberanía de Dios y la oración.

(Las citas Bíblicas son de la Biblia de Las Américas).

Por Rev. Ramón Herrera

Escrito: Mayo 2002

 

Los Milagros como Evidencia

Hay muchos cristianos que aseguran que el tiempo de los milagros ya pasó, son una especie de escépticos cristianizados, no existe un sólo versículo de la Biblia que respalde esa afirmación. Estos son los que destruyen la autenticidad de los Evangelios al rechazar los milagros, negando las bases del cristianismo. El seudo cristiano une sus fuerzas con el ateo; ya que ninguna excusa podrá silenciar la verdad de la Biblia.

Al mismo tiempo algunos afirman que: << No podemos demostrar que una revelación sea divina, si no hay evidencias externas >>.Esta afirmación involucra un problema que explicaremos mediante esta ilustración. Supongamos que aparece un extraño en cualquier ciudad de Estados Unidos, que es el portador de una «revelación divina» y como una acreditación de su mensaje exhibe poderes milagrosos. Asumamos que después de una investigación, se establezca la realidad de los milagros. Aquí surge una confrontación práctica. Si el «argumento cristiano» es correcto estamos obligados a aceptar cualquier tipo de Evangelio que este proclame. Y nadie que conozca algo de la naturaleza humana dudará que será muy bien recibido.

No obstante, el cristiano sería guardado de ello por las palabras del apóstol Pablo: » Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que hemos anunciado, sea anatema». El cristiano lo abandonaría en el acto. Además insistiría en aplicarle al obrador de milagros la prueba de la Biblia, y al hallarlo en contradicción con el evangelio que ya había recibido lo rechazaría, en otras palabras no aprobaría el mensaje por los milagros, sino por una revelación precedente que encontramos en la Biblia.

En el caso que Cristo viniera a fundar una nueva religión, y que el cristianismo fuera recibido en el mundo a causa de los milagros, estas son aseveraciones casi universales de la cristiandad. Puede ser alarmante que podamos mantener ambas afirmaciones, que son igualmente erróneas, y de la misma manera el cristianismo sería perjudicado por el error, pero a pesar de ello, esta es la conclusión a que apunta el anterior argumento, y que nos llevará a una investigación exhaustiva y muy cuidadosa. ¿Acaso no es un hecho que aquellos entre los cuales se obraron los milagros que Cristo hizo, fueron los mismos que después los crucificaron? ¿Acaso no es un hecho que al retarlo a que hiciera milagros para que apoyara sus afirmaciones mesiánicas, El se rehusó a hacerlo?” Entonces le respondieron algunos de los escribas y fariseos, diciendo: Maestro, queremos ver una señal de parte tuya. Pero respondiendo El, les dijo: Una generación perversa y adúltera demanda señal, y ninguna señal se le dará, sino la señal de Jonás el profeta: porque como estuvo Jonás en el vientre del monstruo marino tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra» (Mateo 12:38-40).

No obstante, al resumir este argumento, << se admite el hecho de que el cristianismo, fue recibido en el mundo sobre la base de la creencia en los milagros >>. Y esto es lo que los nuevos convertidos al cristianismo podrían haber alegado como su razón para haberlo abrazado. Sin Embargo ¿dónde radica la autoridad para apoyar estas afirmaciones? A ninguno de los discípulos del Señor se hubiera atribuido su fe sobre ésta base. La narración de la primera Pascua del ministerio de Cristo, parecería refutar esto, pero, es de hecho, la más clara prueba de todo lo contrario.» Cuando estaba en Jerusalén durante la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre al ver las señales que hacía. Pero Jesús, por su parte, no confiaba en ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, pues El sabía lo había en el hombre» (Juan 2:23-25).

Más adelante sigue la historia de Nicodemo, que era uno de estos «convertidos» a causa de «las señales que tú haces» Y se le tuvo que enseñar que no es el conocimiento lo que se precisa para el reino, sino poseer la vida, y esta vida tiene que empezar por el «nuevo nacimiento». El apóstol Pedro que participó en un privilegio especial al contemplar el milagro mayor, la Transfiguración en el monte santo dice lo siguiente: » Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece» (1 P.1:23). “Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mat. 16:17). Mucho más notable es el caso del apóstol Pablo, un hombre de una devoción firme a los que él creía ser verdad, el testimonio completo del ministerio y de los milagros de Cristo le convirtió en amargo perseguidos del cristianismo. El explica su testimonio de esta manera » Obtuve misericordia» y añade » Agradó a Dios, que…me llamó por su gracia, revelar a Su Hijo en mi» Este testimonio de Pablo adquiere especial interés debido a su visión en el camino de Damasco podría llevarnos a llamar discípulo a causa del milagro ocurrido, si no fuera por su explicito testimonio.

Usted se preguntará, si los milagros de Cristo no se efectuaron para que fueran la base de la fe, ¿entonces por qué se efectuaron? Porque tenían un propósito noble, y una oportunidad de aliviar el sufrimiento. Es perfectamente natural que cuando: » aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» podíamos esperar y además era lógico que las enfermedades e incluso la muerte cedieran ante su poder.» Vosotros sabéis cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con El» (Hch. 10:38).Muchas personas piensan que el Señor obraba milagros a fin de silenciar la incredulidad. Esta idea es blasfema por su falsedad. De otra manera, leemos afirmaciones como la encontramos en Mateo 13:58.

 

“Y no hizo muchos milagros allí, a causa de la incredulidad de ellos». Aunque no hay registrado un solo caso en el curso de su ministerio terrenal en que fe apelara en vano al Señor, y esto es lo que hace tan extraño y además abrumador el reinado de la ley, tampoco hay registrado un solo caso en el que el reto de la incredulidad fuera premiado con un milagro.

Y esto nos sugiere el segundo gran propósito por el que se dieron los milagros. Para el pueblo judío, la religión y la política eran inseparables. Toda la esperanza de bendición espiritual descansaba en la venida del Mesías. Por un lado las muchedumbres solo pensaban, en primer lugar en su liberación del yugo romano y en la restauración de las glorias de su reino. Su venida, y era a éstas, a las que su última apelación iba dirigida.

» Examináis las Escrituras porque a vosotros pensáis que en ella tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengan vida» (Jn. 5:39-40).» Mas Abraham le contesto: << Si no escuchan a Moisés y los profetas, tampoco se persuadirán si alguno se levanta de entre los muertos>>». (Lucas 16:31).

A este respecto, la evidencia de los milagros fue incidental, es más no hay sugerencia en ningún lugar que estos se dieran para acreditar la enseñanza; el propósito de los mismos era única y solamente para acreditar al maestro. Ya que los milagros mostraran a los judíos lo que ellos tenían que esperar, a causa de su relación con la revelación anterior que era aceptada como de Dios, para aquellos sus beneficiarios. Descartándose que lo que es sobrenatural no necesariamente es divino. Si este hombre obra milagros, es enviado por Dios. La lógica es perfecta; pero el judío podía repudiar la premisa y naturalmente rechazar la conclusión. Muchos de los maestros de Israel atribuyeron los milagros de Cristo a Satanás, y el Señor respondió a la acusación no negando el poder satánico, sino que apeló a la naturaleza y el propósito de Sus actos.

Creer en los milagros, por el testimonio de las Escrituras aparece lógico en las enseñanzas después de la resurrección Como aparece en el evangelio de Lucas capítulo 24 y versículos 27-44. Tampoco fue de forma distinta cuando Pedro, que se dirigió a los judíos de Jerusalén, diciendo: » Y asimismo todos los profetas que han hablado desde Samuel y sus sucesores en adelante, también anunciaron estos días» (Hch. 3:24). También Pablo en su defensa delante del rey Agripa: » Así que habiendo recibido ayuda de Dios, continúo hasta este día testificando tanto a pequeños como a grandes, no declarando más que lo que los profetas y Moisés dijeron que sucedería: que el Cristo había de padecer y que por motivo de su resurrección de entre los muertos, El debía ser el primero en proclamar luz tanto al pueblo judío como a los gentiles» (Hch. 26:22-23). Y si pasamos a la enseñanza de la Epístolas tenemos que esta misma verdad es enseñada más explícitamente presentada, que Cristo vino a ser siervo de la circuncisión para confirmar las promesas hechas por los padres, y para que los gentiles glorifiquen Su amor y su misericordia.

Podríamos escribir miles páginas para demostrar, que Cristo no vino a fundar una nueva religión, ya que estaría más cerca de la verdad, que el propósito principal de Jesús era dar fin a la religión. En el único pasaje que se refleja esta palabra relacionada con la vida cristiana es en Santiago 1:27 » La religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo» Cristo era en Sí mismo, la realidad de cada tipo, la verdadera sustancia de cada sombra, el cumplimiento de cada una de las promesas del Padre. Si hablamos del altar o del sacrificio, del sacerdocio o del templo Cristo era el anti-tipo de todo ello. El verdadero propósito del Señor era el de poner todas las cosas a un lado a fin de poder colocar otras cosas en su lugar. El vino no a destruir la ley y los profetas, sino a cumplirlas y sobre todo vino como nuestro sustituto. A la luz de esta realidad se disipan los argumentos de los no creyentes. Cuando Jesús apareció, la cuestión con el pueblo judío no era si, como otro Juan el Bautista, se trataba meramente de » un hombre de Dios, sino si El era el Enviado, el Mesías a quien las Escrituras señalaban y daban testimonio de El: Juan 1:41-45 «Hemos hallado al Mesías» Por lo tanto, la cuestión no reside si una revelación puede acreditarse mediante la evidencia externa, sino si la evidencia es capar de acreditar a una persona cuya venida ha sido profetizada. Concluimos expresando lo siguiente:

1- El milagro no es evidencia cierta de la autenticidad de la revelación.

2- Cristo no es el fundador de una nueva religión, sino el clímax de la religión judaica.

3- El silencio de Dios se rompe en la persona y obra de Jesucristo.

4- Cristo no vino a presentar los milagros como sus credenciales, los milagros son una consecuencia de la fe de los demás puestas en El.

5- Ofreció una sola señal, la señal de Jonás, que apuntaba a su gran y poderoso milagro de Su resurrección.

 

(Las citas bíblicas tomadas de la Biblia de las Américas)

Por Rev. Ramón Herrera

Escrito: Abril del 2002

 

La Fe: El Verdadero Discipulado

«…la prueba de la verdadera fe es esta: ¿Produce obediencia?»

Todo el que se dice cristiano ¿lo es en realidad? Hay muchos incrédulos que hacen falsas profesiones de fe en Cristo, y también algunas personas no son verdaderamente cristianas pueden engañarse creyendo que lo son. Esto podía darse por sentado hace una década, pero ya no. La gracia barata y la fe fácil de un evangelio distorsionado están arruinando la pureza de la iglesia.

El relajamiento del mensaje del Nuevo Testamento ha traído con él un intrusismo corruptor que contempla casi cualquier tipo de respuesta positiva a Jesús como equivalente de fe salvadora. Los cristianos de hoy son propensos a aceptar cualquier cosa, fuera de un rechazo abierto, como auténtica fe en Cristo. Él caso de Nicodemo ilustra claramente este hecho. Él empieza la conversación con esta declaración de fe: «Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tu haces, a menos que Dios esté con él. (Juan 3:2). Esta es una declaración clara de la ineficacia de fe artificial. Nicodemo aparece así, como una ilustración de fe falsa; su mente aceptaba hasta cierto punto la verdad de Cristo pero su corazón permanecía sin ser regenerado.

Cuando Nicodemo oyó hablar de nuevo nacimiento, su mente debió hacerse un lío. Él había oído siempre que la salvación se ganaba por obras. Es probable que esperara que Jesús incluso le alabara por su legalismo; pero en lugar de ello él Señor le hizo ver la futilidad de su legalismo. ¡Que decepción! A diferencia de las obras religiosas, nacer de nuevo era algo que Nicodemo no podía hacer por sí mismo.

La contestación de Nicodemo «Yo no puedo empezar todo de nuevo. Es demasiado tarde en mi sistema religioso para empezar de nuevo. Para mi no hay esperanzas si tengo que empezar de nuevo desde él principio». Jesús se limitó a decir «de cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca del agua y del Espíritu, no puede entrar en él reino de Dios» (v. 5) Algunas personas dicen que se refiere a Agua (H2O), no es así. No tiene nada que ver con agua o bautismo.

Él agua de que Jesús está hablando es meramente simbólica, como lo era en él Antiguo Testamento, de purificación. Él bautismo implicado aquí, es él bautismo del Espíritu Santo. Este bautismo sucede en la salvación cuando él Señor introduce al creyente en él cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:13) y purifica al creyente en él agua por la palabra (Efesios 5:26; Juan 15:3). Pablo se refiere a esto como él «lavamiento de la regeneración y de la renovación del Espíritu Santo» (Tito 3:5), haciéndose eco casi exacto de la palabra de Jesús en Juan 3:5 «A menos que uno nazca del agua (él lavamiento de la regeneración) y del Espíritu (la renovación del Espíritu Santo), no puede entrar en él reino de Dios».

La siguiente pregunta de Nicodemo revela la turbación de su corazón: ¿como puede suceder eso? Nicodemo dijo «no entiendo», lo que realmente quería decir era «no creo». La incredulidad siempre engendra ignorancia. Los versículos 11 y 12 del tercer capítulo de Juan confirman que la incredulidad era el verdadero motivo, dice Jesús «de cierto, de cierto te digo que hablamos de lo que sabemos y testificamos de lo que hemos visto. Pero no recibís nuestro testimonio. Si os hablé de cosas terrenales y no creéis, ¿como pues creeréis si os hablo de las celestiales? La incredulidad no entiende nada.

Él versículo 26 va aún mas lejos, equiparando la desobediencia con la incredulidad: «él que cree en él Hijo tiene vida eterna; pero él que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanecerá sobre él:» Así, la prueba de la verdadera fe es esta: ¿produce obediencia? Si no, no es fe que salva. Desobediencia es incredulidad, la verdadera fe obedece.

De esta forma introdujo nuestro Señor su evangelio. Notemos lo exclusivo que es; Jesús es la única fuente de salvación. Aquellos que no creen en su nombre son condenados, excluidos de la vida eterna. No importa lo sinceros o religiosos que sean, ni lo ocupados que estén haciendo buenas obras; todos deben nacer de nuevo. No hay promesa de vida, sólo garantía de condenación para quienes no se identifiquen con los pecadores y moribundos israelitas y se vuelvan de sus pecados con fe obediente al que fue levantado para que aquellos no tengan que perecer.

 

Por Rev. Ramón Herrera