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A propósito del año Nuevo, UNA LISTA PARA MI...¿Y
LOS OTROS?
Esta clásica lista de propósitos puede ser mucho más extensa. Algunos le añadirán" «Empezar a ahorrar para cuando los hijos vallan a Universidad... Son metas muy saludables, la última es, además imperiosa, todas formuladas al calor de la despedida del año, y esperanzadas en dejar atrás los fracasos y asegurarse una travesía más próspera en el año que empieza. Así
honrando la tradición, a más de uno se le ocurre arrojar un cubo de agua desde
el lugar donde vive, en el más puro estilo de «no importa quién pase por la
acera» Y otros afirman que desde el día primero soy un hombre nuevo.
No obstante, si nos fijamos bien, por lo general las «personas nuevas del año nuevo» que somos, hacemos suficientes planes para nosotros mismos, y no muchos para los que nos rodean. Por ejemplo, sería de gran satisfacción que algunos buenos vecinos que viven en los pisos altos se propusieran dejar de arrojar basura hacia el pasillo lateral del edificio. Cuando digo basura, el lector se puede figurar lo mismo tubos fluorescentes que naranjas podridas y comidas en mal estado...¿Podrían incluir entre sus propósitos ejercitar un poco las piernas y caminar diariamente hasta los tanques de basura? También espero que las autoridades condales y municipales encargadas de abrir huecos en las calles, incluyan es sus manuales del año nuevo la instrucción: «Cerrarlos después de colocadas las tuberías». Los chóferes, definitivamente, también tienen derecho a la felicidad.
De igual modo, mantengo la esperanza de que aquellos que se la pasan predicando «primero, amor; segundo amor, tercero amor», le den un repasito a la palabra, hoy tan agujereada y vaciada de su contenido, tan obligada a significar «primero yo, después yo y siempre yo» Amor es hacer con los demás como desearíamos que estos hicieran con nosotros. Es quizá proponernos menos frasecitas huecas en 2007, y derramar más sudor junto la prójimo. Es «aterrizar», ir más ala «concreta», y ayudar a desbaratar la torcida dinámica del egoísmo que algunos quieren inyectar en nuestra sociedad. De manera que perder unas libras o abandonar costumbres inútiles, será de provecho en el año nuevo. Pero también se nos agradecerá que fastidiemos menos al vecino, o que al menos, reparemos que está ahí con la aspiración, tan válida como las nuestras, de que los próximos 365 días no le sean un agrio peregrinaje por el tiempo.
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